El sol y la luna

El sol no alcanza la locura, pero la permite existir,
y si la luz no es tan pura, ¿cómo vamos a vivir?
Contaminados de la cuna, solo yendo a morir,
acompañados por la luna, a la tumba sin partir,
de la tierra tan fecunda; y el sol nos deja ir.
La luna vuelve moribunda, enferma por resistir,
nuestra muerte, que la deja viuda,
y su amante, el sol, que nos deja ir.
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